carpe diem

lunes, 28 de mayo de 2012

La plaza de enfrente.




            El teléfono no paraba de sonar, pero no tenía las fuerzas suficientes como para levantarme y atender. El cansancio era más fuerte que el miedo que me provocaba no saber que estaría pasando; o en realidad si sabía, debería ser ella nuevamente intentando arruinarme el día.
El cansancio físico no superaba el mental. Necesitaba silencio, estar sola. La nada misma necesitaba, que ironía ¿no?
No era la primera vez que sentía que a nadie le importaba si aún respiraba entre las cuatro paredes de la habitación. Si aún mi corazón latía, aunque sea de furia, pero si latía.
            Decidí levantarme, enredada entre las sábanas busqué el teléfono. Sentí que el corazón iba a salirse del pecho cuando escuché su voz.
Me sorprendí, creí nunca más escucharlo después del día que lo dejé ir.                     

-Soy Leo, Violeta. Necesito verte.
-Hola ¿Esta tarde de parece bien?
-Sí, me parece perfecto. ¿En nuestra plaza?
-En nuestra plaza.

            Todavía no entiendo como mantuve el tono de voz, sentí que iba a quedarme muda, que ninguna palabra saldría de mi boca.
Pero necesitaba verlo, necesitaba decirle que lo extraño.
No debí dejarlo ir. Era un gran hombre. Es un gran hombre.
Debí darle una oportunidad, darme mejor dicho una oportunidad de amarlo.
Fui inútil al confiar en Ignacio, al creer en sus mentiras y esperarlo. ¿Esperar que? ¿Que la dejara a ella?
No vi que en realidad quien estaba siempre firme esperándome era Leo. El que soportaba mi locura, mis tiempos, mi espacio, era él.
            Me probé todo el placard. El vestido azul, el verde, el negro, a rayas y a lunares.
Solo quería escucharlo y que me escuche. Quería pedirle perdón por pensar solo en mí, en mi soledad, en mi cansancio y en mis sueños.
Me había dado cuenta que me importaba y mucho; pero era un poco tarde.
Me dejé el pelo suelto como tanto le gustaba. Tenía esperanzas de que mi día cambiase; mi vida.
Sentí que la esperanza volvía a mi cuerpo. Me pintaba la cara con una sonrisa, los ojos me brillaban de nervios y mi piel rojiza de miedo.
El teléfono volvió a sonar. Pensé que se había arrepentido.

-Hola, ¿Leo? Sí oficial, habla ella. Muchas gracias. Enseguida voy.

      Otra vez sentí como se desvanecía mi cuerpo.
Subí al primer taxi que apareció, con el vestido rosa embarrado por la lluvia.
Ni siquiera en momentos como esos tenía buena suerte.
El maquillaje empezó a borrarse entre mis mejillas. No merecía más lágrimas en vano.
Corrí a verla, pensé que llegaría tarde y todo terminaría.

-Oficial, soy Violeta su hija. ¿Puedo pasar? 
-Sí querida, pero cuidado con lo que le dice.
- Muchas gracias, y disculpe.

       Sentí como se paralizaba el mundo por un segundo. Cientos de veces deseé que no existiese más. Pero de ahí a que sucediera, daba miedo.
                 No quería escuchar reproches, los mismos reproches desde hace años.
Estaba cansada de sus palabras, de escucharla decir mentiras. ¿Que no la quiero? ¿Que no me preocupo por ella? ¿Qué jamás me importó?
Se olvidó de cómo son las cosas realmente, de quien es quien. Quien la madre, quien la hija.
Se olvidó de preguntar como estaba, que me pasaba o que me faltaba.
            No seguí el consejo del Oficial, y menos el de la psicóloga.
¿No decirle la verdad, las cosas como son? Que consejo más vago, sin sentido; sin sentimientos.
Seguir aumentando la coraza, darle más fuerza y no ver que sucedía; no era la solución.

-         Deja de ser caprichosa y bajate de ahí. Si te querés matar, matate de una vez no molestes más.
         No entendés que esto es por tu bien, por el bien de la familia y el de la nena.
         Ella no tiene la culpa de tener una madre loca, una madre que no se preocupe,                                                      
     una madre ausente como la tuve yo.
     ¿Te duele escuchar todo esto?
     Dale bajá, calmate, date una buena ducha y descansa. Mañana la abuela trae a la           
     nena de su casa, y te tiene que ver bien.
     Pensá en ella aunque sea. Se merece un futuro mejor, una vida mejor. Alguien   
    que se preocupe por ella, que la quiera y la mime.
    Deja de hacer escándalos que va a venir la policía otra vez.

   Sentí un gran alivio al decirle todo lo que tenía guardado hace tiempo.
Mi esperanza volvió al cuerpo cuando la vi bajar de la ventana. Por suerte se había calmado. En el fondo la seguía amando y me preocupaba por su bien.
         Miré la hora y corrí hasta la puerta. Deseaba que todavía me estuviese esperando.
Lo sentía, seguro estaba ahí. Todavía lo siento. Nuestra plaza, el viento haciendo volar las hojas secas. Puedo imaginarlo, como hace dos años en nuestra primera cita.
Necesitaba abrazarlo, decirle que lo quiero más de lo que imaginaba.
Pero era tarde. Aún lo recuerdo.

-         ¡Cuidado piba!

Recuerdo como si hubiese sido ayer esa última frase.
El silencio sigue presente desde hace un año.
Tanto lo deseé; silencio. Ahora sí acá estoy, sentada en la plaza: nada más con mi soledad.





jueves, 29 de marzo de 2012

El juego de la Oca.


Empezar de cero. Primer dado; a menos diez. A tirar y seguir.

Cuanto más lejos esta la llegada, más largo es el camino y de allí más errores para cometer.

Cada error es un aprendizaje, algo para cambiar o mejorar.

Cada error es una marca en el camino, una desviación de él, una cicatriz, un golpe.

Cada golpe nos endereza otra vez en el camino, ese camino que parece interminable, al que nunca vemos el final.

Un camino en el que hay días soleados, nublados, tristes, radiantes, lluviosos, calurosos, húmedos, e inundados en los que hay que remar contra la marea.

Una marea difícil que nos descarrila el bote, que nos tira hacia un costado del camino y nos cuesta mucho seguir.

Sin embargo esta el que decide abandonar el juego y lamentar que hubiese pasado si llegaba; y está el que decide seguir y luchar por esa meta, aunque le cueste noches sin dormir, días a las corridas, o vivir con el billete justo. Aunque le cueste cientos de horas y mucho sudor, no se rinde.

A ése que no largo todo en el primer “retrocede diez casilleros”, hay que admirar.

martes, 3 de agosto de 2010


Disfrazando con un beso este vacío que se siente.
Ocultando en el silencio otra mañana indiferente.
Cada uno caminando en sentido contrario al corazón.
Te extraño, amor

Hace tiempo que se vuelve más difícil comprendernos
La pasión se está dejando y la ilusión desvaneciendo.
Ya no estás en dónde estoy, no vas a dónde voy
¿En dónde está aquel corazón?

Que se moría por una mirada,
Que entre tus brazos solo suspiraba,
Que le bastaba como una caricia
Para curarlo de cualquier herida.

¿Que nos faltaba para enamorarnos?
Convencidos en nos separarnos.
Tú y yo curábamos y nos creía
Que tanto amor hasta nos sobraría.

¿En dónde estás? ¿En dónde estoy? si te quería.

Y es que tengo tanto miedo de perderte en un instante,
Que ya no tenga regreso y sea demasiado tarde.
Ya no estás en dónde estoy, no vas a dónde voy.
¿Dónde está aquel corazón?


jueves, 20 de mayo de 2010



¿Cuántos sueños has tenido
y por miedo no has seguido?
El camino que te lleva a ser realidad
Sólo piensa un instante
Nunca mucho fue bastante para tí

Ya no sé porqué razones
Te has quedado en ilusiones
No me digas que no hay tiempo
Y te eches atrás

Quiero estar siempre a tu lado
Y olvidarnos del pasado
Tú y yo

Porque
No quiero vivir con miedo a perderte
Me quiero morir si no puedo verte

En mi vida no hay más salida

No puedo dormir si no puedo tenerte
No puedo seguir muriendo lentamente

A tu lado encadenado

Cada noche te he buscado
Y en mis sueños te he encontrado
Me despierto en un instante

Tú ya no estás

Yo quiero estar siempre a tu lado
Y olvidarnos del pasado
Tú y yo

Porque
No quiero vivir con miedo a perderte
Me quiero morir si no puedo verte

En mi vida no hay más salida

No puedo dormir si no puedo tenerte
No puedo seguir muriendo lentamente

Ser tu hada encadenada


miércoles, 14 de abril de 2010



Jamás imaginé que llegaría este día
donde apostaria yo toda mi vida
por amarte y por hablarte otra vez.
Pero que diablos, ya perdí todo mi tiempo
y por mis errores ahora estoy sufriendo,
quisiera regresar.
Pero antes de andar y salir de tu vida
y andar a solas,
quisiera llorar y sacarme de adentro tus besos
tu cuerpo.
Antes, de olvidar
quisiera llorarte una vez más y soñarte
antes, del libro cerrar
quisiera contarte que no me gustó su final.
Antes...
Jamás imaginé que llegaría a perderte
llegué a sentirme tan seguro de tenerte
pero ves mi vida que no fue asi.
Pero que ya diablos, ya perdí todo mi tiempo
y por mis errores ahora estoy sufriendo
quisiera regresar.
Pero antes de andar y salir de tu vida
y andar a solas,
quisiera llorar y sacarme de adentro tus besos
tu cuerpo.
Antes, de olvidar
quisiera llorarte una vez más y soñarte
antes, del libro cerrar
quisiera contarte que no me gustó su final.
Antes, de olvidar
quisiera llorarte una vez más y soñarte
antes, del libro cerrar
quisiera contarte que no me gustó su final.
Antes..

jueves, 18 de marzo de 2010

eres parte de un pasado al cual no quiero recurrir
NUNCA MÁS !


Tanto
te cuesta
dar besos
a una sola ?
Te juro que
amor
nunca te va a faltar